Paso 1: conoce tus números
Durante un mes completo, anota lo que entra y lo que sale. Usa tu ingreso neto, es decir, lo que realmente recibes. Esa cifra es la referencia para todo lo demás.
Paso 2: clasifica tus gastos
Separa los gastos en esenciales (vivienda, servicios, alimentación, transporte, salud y cuotas mínimas) y no esenciales. Esta división te muestra qué parte de tu dinero está comprometida y cuál puedes ajustar.
Paso 3: crea un colchón
Un fondo para imprevistos evita que una emergencia se convierta en una deuda. Empieza con un monto pequeño y haz aportes constantes. La regularidad pesa más que la cantidad inicial.
Paso 4: define prioridades
Ordena tus objetivos: primero los gastos esenciales, luego el fondo de emergencia, después las deudas con costos altos y, por último, las metas de mediano plazo.
Ejemplo
Con ingresos netos de $1.800.000 y gastos esenciales de $1.250.000, quedan $550.000. Si apartas $150.000 para el fondo de emergencia, te quedan $400.000 para gastos no esenciales y otras metas.
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